Preparación
- Elegiremos unas almendras bien sanas y que sean más o menos, del mismo tamaño.
- Pondremos las almendras en un cazo cubiertas con agua; las escaldaremos un par de minutos, las colaremos y pelaremos (podemos comprarlas peladas, si queremos arrarnos este paso).
- Meteremos las almendras en el horno precalentado a 240ºC. y las tostaremos ligeramente.
- Derretiremos la manteca de cerdo en un cazo al fuego.
- Incorporaremos el azúcar, removiéndolo a menudo, con una cuchara de madera.
- Continuaremos removiendo con la cuchara de madera, hasta que el azúcar se haya derretido, tostado, y adquiera un color caramelo. (Para esta operación, deberemos tener un poquito de paciencia y mantener el fuego lento, para que el azúcar se derrita por igual).
- Incorporaremos las almendras al caramelo, removiéndolas bien, durante 1 minuto.
- A continuación, eligiremos una superficie plana de mármol, piedra, metal, etc., que no se deteriore con el calor, y la untaremos ligeramente con una capa fina de aceite. (El aceite puede ser cualquiera, aunque el más indicado sería el de almendras o girasol, o que sea uno con poco sabor).
- Volcaremos el guirlache sobre la superficie engrasada.
- Finalmente, extenderemos el guirlache con la ayuda de un rodillo o una pala, del grosor deseado, y antes de que se enfrie y se endurezca del todo, lo cortaremos en tiras alargadas, al gusto.
- Para la realización del turrón de guirlache, es preciso trabajar con mucha rapidez y agilidad ya que cuando se endurece del todo no se puede trabajar.
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